Y aquí comienza el espectáculo...

lunes, 30 de diciembre de 2013

Babilonios Valencianos

Fue la obra faraónica del Gobierno de Camps. El aterrizaje de la Fórmula 1 en Valencia le ayudó a renovar, con una mayoría aplastante, la presidencia de la Comunidad. Los monoplaza rodarían y traerían riqueza a la ciudad. Fueron días de glamour, lujo y ostentación. La ambición del proyecto no tenía límites. Según el Plan, junto al circuito convivirían grandes parques, canales navegables, rascacielos y unas 3000 viviendas nuevas. El propio Camps declaraba: "Ya veo prosperidad, ya veo empleo, ya veo bienestar, ya veo una apuesta más de la Comunidad Valenciana...". Pero el pinchazo de la burbuja inmobiliaria frenó el espejismo y evidenció el despilfarro. Del macroproyecto urbanístico no queda ni rastro y sobre el asfalto, donde los bólidos quemaban ruedas, se levantan ahora chabolas donde se acumula la basura y una prueba, más, del fracaso político. La joya de la corona ha quedado en manos del abandono y el deterioro; de la Babilonia Valenciana prometida, tan sólo esta foto captada el pasado fin de semana y un paseo del Sr. Camps por las llanuras de la Albufera Valenciana (por no estrellarse contra su propia megalomanía).

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